Extracto de la Nota “Un banco que da réditos” de Sergio Renna publicada en BA Rugby Nro. 14

Jorge Francisco Estruch, más conocido como Oso, es uno de los tres fundadores que junto con César López Barrios, el mentor de lo que hoy se conoce como Banco Hipotecario, dieron comienzo a una historia que el 11 de diciembre cumplirá sus primeros 50 años. Una fría mañana, el Gordo López Barrios, un ex Gimnasia y Esgrima y lírico del rugby que recluta a los chicos con solo verles alguna mínima aptitud, convenció a un grupo de empleados del banco estatal para participar de la primera práctica formal en lo que hoy es el Mercado Central.
Mientras López Barrios juntaba los primeros tres voluntarios y le empezaba a dar forma a lo que luego sería Banco Hipotecario, otro grupo de jóvenes de Ciudad Evita también escribían sus primeras páginas sin saber que tanto su camino como el del terceto fundacional,se cruzarían para nuncamás separarse.Tito Nícora, del bando de los fundadores autoconvocados,recuerda con particular minuciosidad los instantes previos al encuentro. “Durante el año 1959, en Ciudad Evita nos juntamos alrededor de 10 jóvenes que asistíamos al colegio secundario que quedaba frente a la Rotonda. Ahí comenzó nuestro primer contacto con el rugby. Luego fuimos creciendo y compramos siete camisetas de Olivos, un reglamento y armamos una cancha”.
Luego de disputar tres partidos llegó el gran día. “Una tarde se arma un partido: Banco Hipotecario vs. Los Vikings. Nosotros, Los Vikings perdimos 12 a 6. Gran tercer tiempo y allí nos invita Cesar López Barrios a participar en el rugby de Banco.Al sábado siguiente gran debate en losVikings y afortunadamente ganó tras una reñida votación, la postura de ir a Banco. Así comenzó Banco Hipotecario o mejor dicho, nuestra historia con el club”.



KILOMETRO CERO
Una vez conformado un grupo uniforme sobre la banda de Ciudad Evita y los chicos del banco, solo restaba elegir los colores, ya que por esa etapa la indumentaria era muy precaria: El Oso Estruch fue testigo presen- cial del acta fundacional de la elección de los mismos:“Teníamosunascamisetasqueerana cuadrados blancas y celestes. Pero el gerente administrativo del banco, el Sr. Garbuglia, los bochó por ser iguales a los de YPF.

Escudo original del club (1944)

Escudo original del club (1944)

Eran tantas las ganas y la necesidad de tener una camiseta propia que uno de los muchachos se fijó que arriba del escudo del Banco Hipotecario había un sol. Decidimos suplantar el blanco por el amarillo y así quedó definido por obra de la casualidad nuestra camiseta”.

Tras dos años de prueba y error y tras haber cumplido en el año 1960 con los amistosos requeridos, gracias al padrinazgo del CASI y de Curupaytí, en 1961 Hipotecario debutaría en la división tercera de ascenso, una suerte de cuarta división y marcaría para siempre el kilometro cero de un viaje que ya lleva medio siglo.


Luego vendría el primer ascenso, en 1963, en reñidas batallas frente a Hurling, y se consolidaría como un referente en tercera, hasta que a mediados de los ochenta daría el gran golpe logrando el ascenso de categoría.

LA GENERACIÓN DORADA
El club fundado en una precaria cancha del Mercado Central en 1961, tardaría 25 años en dar el gran golpe. BA Rugby juntó a los integrantes de esa camada gloriosa para que repasen la epopeya. Raul Carchio, medioscrum titular y uno de los líderes del equipo, recuerda la génesis del ascenso.“El grupo se empezó a formar a partir del año ‘85. Se hizo un buen mix entre los veteranos y la camada de la cuarta campeonato que venía pidiendo a gritos primera. En el ‘86 tuvimos la primera oportunidad para ascender y no se dio,y en el‘87 se arma mejor el grupo y con esa base tiramos hasta el ‘94. Fue muy importante la cabeza del grupo. La conducción técnica de Ricardo Tano Grosso fue determinante ya que nos supo inculcar la idea de que éramos un gran equipo”. Otro de los pilares de aquel plantel, el fullback Daniel Fernández, destaca las principales virtudes que tenía ese grupo:“A partir del‘87 tuvimos un equipo que fue muy respetado y que te obligaba a hacer mucho mérito para ganarle. Teníamos un plantel muy equilibrado, con un pack muy fuerte y poderoso y unos tres cuartos muy efectivos. En el ambiente nuestro equipo era muy respetado. La única espina de esos años fue no poder derrotar nunca a Regatas. Nos tiraba la camiseta y nos ganaban”. Tras quedar en las puertas del ascenso a segunda división en 1986, el año siguiente se conseguiría el anhelado sueño y vería por primera vez a Banco Hipotecario en la segunda categoría del rugby porteño.

Raúl Carchio y Gonzalo Sicart rememoran la parte final de esa temporada, que será recordada por siempre.“Ese año se dividía en dos partes: la primera se jugaba por clasificar entre los mejores seis de tercera que te permitía enfrentar a los seis peores de segunda. Había seis ascensos. Nosotros habíamos entrado entre los mejores seis de tercera y cuando arrancó la reubicación metimos un sprint final que nos posibilitó ganar cuatro de seis encuentros, que nos permitió acomodarnos en las últimas fechas y tras vencer a San Martín, San Carlos y a Mariano Moreno, logramos el tan ansiado ascenso de categoría”.
Los recuerdos se amontonan y brotan como si el tiempo se hubiera detenido en los ochenta. El Gallego Fuentes, poderoso segunda línea, recuerda lo que sobrevino al ascenso. “Ya afianzados en segunda tuvimos dos muy buenos años ‘90 y ‘91, en donde logramos quedar sextos, la mejor posición de la historia del club. Eran otras épocas ya que la primera y segunda división eran de 12 equipos”.
Si bien el resultado deportivo rozó la perfección al lograr el ascenso, todos los integrantes de esa camada virtuosa reconocen que el principal logro fue mantenerse y posicionar al club como un referente de segunda por espacio de 15 años. No obstante, todos concuerdan que, debido a la pérdida de las tierras de Villa Celina, lugar histórico del club, tras la pri- vatización del Banco HipotecarioNacional y la venta indiscriminada de terrenos, el rugby de Hipotecario nunca más volvió a reencontrar el lugar histórico que supo conseguir.
Y si de recuerdos se trata, tanto Carchio, como Fuentes, Fernández y Sicart destacan dos victorias que marcaron a fuego a este grupo.“La más importante fue ganarle al CASI de visitante, en una recordada tarde donde nos salieron todas. Fue como coronar un proceso que se venía macerando hace una década.

Y, en segundo lugar, otra victoria de visitante que nos marcó a fuego fue el segundo encuentro oficial entre San Cirano y Banco Hipotecario de la historia. Obviamente ese segundo derby quedó para nosotros”.
Para el cierre dejan bien claro que no solo son una foto histórica del club, sino también son presente y futuro. “Hoy estamos intentando retomar esa mística y ya dimos pasos impor tantes:estamos participando activamente en la conducción del rugby del club y de la dirección técnica de los equipos superiores”.