¿Es solo un pedazo de tierra?, cuando mi vida mas complicada era y tenia todas las papeletas a mi favor para no ser la persona que soy ahora, ese pedazo de tierra me acobijo.

Por: Edgardo Martinez (*)

Al verme triste, mi vieja busco una actividad donde tuviera compañeros y me divirtiese, así fue como Rocky (Pilar de los de antes) carnicero del barrio, le contó de un club de rugby a unos pocos km de casa.

El Primer sábado de Marzo del 89, El viernes había llovido como si no hubiera un mañana, fuimos a ver que tal, (Al ser inexpertos en el tema) fui vestido con mis vaqueros, un Polo verde, muy elegante para ir a un entrenamiento. Pero suponíamos que con el barrizal no se jugaría.

Al llegar a ese pedazo de tierra, como algunos lo llaman, encontré un mar de chicos corriendo atrás de una pelota deforme, y un hombre alto y pelado me invito a jugar, con una mirada cómplice a mi vieja, el Pelado José le grita, Tranquila señora, la ropa se lava. Y ahí me enamore del rugby, encontré mi lugar, me sentí libre, hice amigos, mas que amigos.

El tiempo fue pasando, y empezaron las aventuras, las enseñanzas de cada día, la importancia de ducharse en el club y cuidar de uno mismo, la importancia de cuidar a tus amigos dentro y fuera de la cancha, porque somos 15 pero sentimos como uno, Cuidar del arbitro y del equipo contrario, porque sin ellos no existiría el rugby.

Empezamos a crecer y con ello las historias, viajes, fiestas en el Quincho, las ternas, los triales, los campeonatos, los entrenamientos durante la semana en la cancha 3, debutar en la cancha uno. Giras al exterior, Nuestra primer novia jugadora de Hockey. Los veranos en la piscina, las tocatas en el playon, los ravioles con crema de los sábados al mediodía, para quedarnos a ver al plantel superior, y miles de cosas mas, que no se pueden contar, pero que son las mas divertidas.

Este pedazo de tierra, es cierto que es inerte, sin el grupo humano que construye el club, que en realidad es el verdadero club. Pero es necesario para que mas de 500 chicos tengan aunque sea la misma posibilidad de cambiar su vida y su futuro como la tuve yo. El no sentirse solos, el sentirse queridos y apoyados. En pocas palabras de encontrar un salvavidas llamado Rugby.

No importa donde este ni donde juegue al rugby, siempre pero siempre, voy a intentar devolver aunque sea un poco lo que Hipotecario me dio.

Salvemos a Hipotecario.

(*)Edgardo Martinez : ex jugador del club, que actualmente vive en España, compartió estas palabras en su Facebook. Las reproducimos porque sentimos que expresan nuestro sentimiento hacia el club y su gente.

 

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